Golpe bajo y seguro a todo riesgo.

Cuando se tiene un accidente que afecta a los bajos del vehículo (una piedra, un paso peatonal sobre elevado, reductores de velocidad trapezoidales…), se suele dar parte a la compañía de seguros para que reparen el vehículo en caso de tener el seguro a todo riesgo, con independencia de las posibles acciones legales que puedan existir contra la administración.

Si se continua circulando como si nada pasara al estar el cárter del motor afectado y perdiendo aceite, después de recorrer cierto tiempo, salta en el cuadro de instrumentos un piloto iluminado indicando la falta de presión de aceite en el motor:

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Hay varios factores determinantes que influyen directamente en el tiempo de saltar el chivato en el cuadro de instrumentos como consecuencia de la pérdida de aceite, como pueden ser: el tipo de fisura que tenga el cárter (2mm vs 10cm), la distancia recorrida (50m vs 0.5km), la temperatura del aceite (frío vs caliente)…

Después de dar el siniestro a la compañía a en plazo de siete días desde la fecha del accidente, un perito pasa a verificar las causas y circunstancias del siniestro, siendo habitual el rechazo del pago de la avería mecánica, argumentando que el artículo 17 de la Ley del Contrato de seguro cita: “el asegurado debe emplear los medios a su alcance para aminorar las consecuencias del siniestro”

El artículo 17 de la Ley del Contrato de Seguro en los dos primeros párrafos cita textualmente: “El asegurado o el tomador del seguro deberán emplear los medios a su alcance para aminorar las consecuencias del siniestro. El incumplimiento de este deber dará derecho al asegurador a reducir su prestación en la proporción oportuna, teniendo en cuenta la importancia de los daños derivados del mismo y el grado de culpa del asegurado. Si este incumplimiento se produjera con la manifiesta intención de perjudicar o engañar al asegurador, éste quedará liberado de toda prestación derivada del siniestro.”

Es por ello, que la compañía de seguros automáticamente suele rechazar la reparación del motor, cuando ya nos hemos encontrado con varias ocasiones que no había negligencia del asegurado o mala fe, sino que simplemente no había transcurrido el tiempo suficiente (tiempo de reacción, distancia recorrida) para saltar el piloto o bien directamente no funcionaba. En este tipo de siniestros, es fundamental examinar la viabilidad de la reclamación y posteriormente realizar un informe técnico riguroso en caso de ser preciso que acredite todos estos factores con la finalidad de ganar el procedimiento judicial contra la compañía de seguros.

Si has tenido un golpe bajo y piensas que se puede reclamar, podemos asesorarte sin compromiso de las diferentes formas de reclamación judicial o extrajudicial. Decenas de asuntos solucionados favorablemente y demandas estimadas íntegramente con imposición de costas nos avalan…

Golpe bajo y seguro a todo riesgo.
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